omar castañeda

En su ultima exposición, la comparación panela y oro es una de las exploraciones visuales del artista y conceptuales el afán de engrandecer el producto e identificarlo dentro del contexto histórico; el azúcar era el oro de Europa. Así, reyes y nobles presumían de dentaduras estropeadas por la ingesta desmesurada de azúcar; mostrando opulencia y poder.

En tiempos de la conquista el significado del oro fue reducido por los europeos y españoles, al materialismo; mientras que para las sociedades de la Colombia prehispánica “era un símbolo que encajaba en su mundo natural para evocar la magia del cosmos. El oro no era valorado como fuente de riqueza pero tenía en cambio un gran significado simbólico para las culturas prehispánicas que lo utilizaban como ofrendas a sus dioses, el sol y la luna.

El oro como metal sagrado, receptor de la energía del sol, estrella que da vida y la fuente de fertilidad en la cosmogonía de las sociedades precolombinas encarnaba un profundo significado. Los objetos de oro no fueron considerados símbolos de riqueza material.

El valor otorgado a un objeto es una carga simbólica demarcada por las coordenadas espacio temporales del contexto. El significado religioso y cosmológico, la rareza del mismo en su medio natural y el poder de intercambio con otros bienes son algunas de las escalas con las que se puede determinar que tan preciado es un material. El oro tenia hace medio milenio una dualidad que representaba la conjunción de dos culturas es un mismo espacio: Una enfocada en el poderío económico y la otra orientada hacia la integración del hombre con el cosmos. La panela en la actualidad refleja una dualidad de valores igual de contradictoria ya que en ella chocan dos necesidades primarias de subsistencia  en esta sobrepoblada especie humana: Chocan la necesidad de suplir una fuente de energía que sostenga nuestro desarrollo vs la otra necesidad mucho mas básica de alimentarnos. La panela al ser valorada como biocombustible, amenaza e incrementa su valor como bebida.  Panela y Oro, ambos objeto donde confluyen valores extremos, son entrelazados en esta colección como dos espejos que se reflejan mutuamente, creando imágenes llenas de resplandor, amargura, dolor y dulzura.

omar castañeda